Otra injusticia tributaria que pocos conocen (hasta que la sufren)
Si tienes una vivienda en alquiler —o estás pensando en poner una— hay una realidad poco visible que conviene tener muy presente: en determinados casos, Hacienda puede exigirte tributar por ingresos que nunca has llegado a cobrar.
Lejos de ser una percepción aislada, esta situación ha sido abordada en distintos análisis publicados en Idealista (2023-2024), El País (sección Economía, 2022-2024) y El Economista (varios artículos fiscales recientes), donde se explica cómo la normativa del IRPF trata los alquileres impagados.
¿Qué dice la normativa?
Según recoge la interpretación fiscal vigente, los rendimientos del alquiler deben declararse en el IRPF en el momento en que son exigibles, no necesariamente cuando se cobran.
Tal y como explican análisis publicados en Idealista, esto implica que:
- Si el inquilino deja de pagar, el propietario sigue teniendo que declarar esas rentas
- Solo puede dejar de hacerlo si demuestra que existe una situación de impago formalizada
Por su parte, El Economista ha señalado en varios artículos que esta situación obliga a muchos propietarios a iniciar procedimientos judiciales no solo para recuperar la vivienda o la deuda, sino también para evitar tributar por ingresos ficticios.
¿Cuándo se puede dejar de tributar por esos impagos?
Aquí está una de las claves —y también uno de los principales problemas.
Tal y como recogen tanto El País como ABC en sus análisis sobre fiscalidad inmobiliaria:
- Es necesario haber iniciado un proceso judicial (reclamación de deuda o desahucio), o
- Que hayan transcurrido determinados plazos sin cobrar
El inconveniente es evidente: estos procesos suelen ser lentos y costosos, lo que deja al propietario en una situación de vulnerabilidad durante meses —o incluso años—.
¿Por qué se considera una “injusticia tributaria”?
Porque, como apuntan distintos expertos citados en estos medios, se rompe un principio básico del sistema fiscal: tributar según la capacidad económica real.
En la práctica:
- No hay ingreso efectivo
- Pero sí hay obligación tributaria
- Y además se mantienen los gastos asociados a la vivienda
Esto ha llevado a que algunos análisis, como los publicados en Idealista, adviertan de un efecto claro: desincentivar el alquiler tradicional.
Impacto en el mercado: menos oferta, más exigencias
Según coinciden varios de estos medios:
- Algunos propietarios optan por retirar viviendas del mercado
- Otros endurecen las condiciones (seguros de impago, avales, filtros más estrictos)
El resultado es una menor oferta disponible, algo que termina afectando también a los propios inquilinos.
En resumen
La obligación de tributar por alquileres no cobrados no es un caso aislado, sino una consecuencia directa de cómo está diseñada la normativa fiscal actual.
Y aunque existen mecanismos para corregirlo, lo cierto es que —como coinciden en señalar Idealista, El País o El Economista— no siempre son ágiles ni accesibles.